La turbulenta relación de Peter Parker y Mary Jane en el cine

El otro día estaba navegando sin sentido en la televisión, tratando de encontrar algo que me distrajera un momento, había sido una jornada larga y creí que lo merecía. Y me topé con El Hombre Araña 2, estoy seguro que a muchos, el primer acercamiento con El Hombre Araña haya sido con la saga de Sam Raimi. Mítico director ochentero que ya había adaptado Darkman y las grotescas, pero geniales Evil Dead. Vi la primera película allá en el lejano 2002 con mi papá como 80 veces en el cine, lo juro. El DVD lo consumí tanto que lo rayé, me sabía los diálogos de memoria. El cariño fue creciendo con la 2 y 3, pero la 1 tendrá su lugar aparte en mi corazón siempre.

Hay muchas cosas que se pueden decir de la saga y las películas individualmente. Dado que he crecido, las veo distinto, ya no romantizo mi infancia llena de traumas que tal vez sean para sesiones que consuman mis ahorros. 

Ahora tengo una percepción nueva sobre la saga. Entiendo los valores más importantes y la complejidad de sus temas. Claro que a veces se pasan de cursis. El tono poético que tiene es más risible para mí, pero están hechas con una pasión y un carisma innato. Sería mezquino no darle ese crédito. Muchas cosas se han dicho sobre esta trilogía y va a seguir así hasta que llegue la infección por hongos y nos extingamos todos.

Hoy me quiero enfocar en algo más concreto. En El Hombre Araña 2, lo que más me resuena al final es la expresión que hace Mary Jane luego de dejar a su novio en el altar y correr radiante al armario gigante donde vive Peter. Su gesto es de preocupación, culpa y hasta arrepentimiento. Pero, ¿por qué?, ¿no era todo lo que ella quería?

Si recordamos cómo inició todo, nos transportamos al patio trasero de la casa de Peter en la película anterior. Su vecina de toda la vida, Mary Jane Watson, “la chica que ha amado desde antes de que le gustaran las chicas” -lo que sea que eso signifique-. Es aquí donde se forman las conversaciones más significativas. Empiezan a hablar de sueños, metas y sus caminos después de graduarse. Es el primer momento en el que percibimos sinceridad y conexión entre estos personajes. Peter ya no solo la idealiza, como sus otros pretendientes, sino que la conoce.

También nos enteramos cómo es la vida de Mary Jane. Sus padres siempre discuten, conviven entre gritos y peleas. No sabe qué hacer, solo quiere escapar. Capaz al principio percibe a Peter como un buen amigo tras esa conversación de patio, alguien que no la va a tratar mal. Obviamente nuestro protagonista no desea ser solo su amigo, ¿o sí?

Mary Jane en ese momento seguía con Flash Thompson, un abusivo tarado musculoso - explica algunos problemas con su padre, supongo-. Luego empieza una “relación” con Harry, que se dio porque le dijo dos cosas en el paseo escolar… No lo sé, parece una señal de lo inestable que es ella. No es que tampoco le importe mucho, si me adelanto un poco, agradeció de una manera icónica la segunda vez que la salvó Spiderman. Ese es otro tema, Mary Jane sufre mucho siendo la damisela en apuros. Hasta un punto deseas que ya la dejen sola.

Por otro lado, Peter está contento porque al menos una parte de él está con ella después de que la salvó en la fiesta. Tampoco le interesa que sea la pareja de su mejor amigo. Entre ellos también está ambiguo el asunto. Harry quiere que se sienta mejor comprándole cosas, él único amor que conoció él, tal vez. Aunque Peter sabe que esto no es suficiente para ella.

Una noche se encuentran de la nada otra vez. A ambos les va más o menos en la vida, Peter sigue invitándola a salir con descaro. Y hay ciertas insinuaciones que podrían poner nervioso a cualquiera, especialmente si te miran así. Parece que MJ le quiere sacar la verdad casi como sea. Spiderman la salva otra vez y tenemos esta legendaria escena.

"No más de 7 dólares y 84 centavos"
Después, Harry y Mary Jane discuten en la cena de Acción de Gracias. La tía May sufre un accidente. Y en la famosa escena del hospital, con sus ojos de bebé, Peter deja sus sentimientos a flor de piel y al fin logra decir lo que siente “sutilmente”. Desde la conversación del patio, él logra ver algo más en ella. La impulsa a seguir su sueño. No la ve como la chica bonita en la que puedes presumir en tu auto. Cree en Mary Jane, parece que ella necesita eso más que nada, no cosas bonitas, no idolatrarla, no objetivizarla. No puede negar obviamente que es bellísima, pero dentro de ella también hay algo que a Peter le gustaría resguardar.

Ella percibe un apoyo en Peter que no estaba ni en su propia casa, ni con la protección de Flash, ni con la relación burda y superficial con Harry. Todo explota en ese momento. Al final, Spiderman luego de salvarla una vez más, conversan en el cementerio. Mary Jane, más cerca a la muerte que nunca por tercera vez, le dice que solo pensaba en Peter en sus últimos momentos. Se entregan y dejan llevar con toda la pasión del mundo. Pero su sentido de la responsabilidad es más grande, él no puede estar con ella. El sacrificio del héroe una vez más. Solo le promete amistad y ahí acaba.

Reflexión que se termina desechando tal cual volante de oratoria en el primer plano de la segunda película. Solo un par de meses han pasado desde que tomó esa dramática decisión. En esta entrega las cosas llegan a escalar mucho más. Es sorprendente como Peter no terminó llorando en la mitad de la historia. Por supuesto el núcleo de la película es que Peter todavía la desea y vive con esa angustia.

La primera vez que se ven es en su fiesta de cumpleaños, que él olvidó. Genial, los cumpleaños no son importantes, no te sientas mal, tigre. En la fiesta se percibe una tensión que hasta Harry siente, Peter aclara que no quiere nada con nadie porque es más divertido estar desempleado y jalar tus cursos o algo así. Luego Peter y Mary Jane tienen otra conversación de patio, diría que hasta algo más intensa que la primera. Peter como un tarado, otra vez, reprime lo que siente. Mary Jane le revela que está saliendo con alguien y de la nada renace su interés. Tanto así que le promete ir a ver su obra.

Cuando Mary Jane le cuenta que está “en veremos” con otro sujeto, ni ella misma sabe qué podría ser. Solo ve oportuno decírselo, las cosas están avanzando y Peter no está en ese camino. De nuevo nos encontramos en otro triángulo amoroso. Bueno ni tanto porque el otro sujeto, en realidad, es nadie, aparte de su nombre gracioso: John Jonah Jameson Junior. El hijo del jefe de Peter Parker.

Entonces es casi un tira y afloja. Peter intenta, por supuesto, asistir a esta obra, fracasa, sus poderes le fallan y se va solo a casa. Arrepentido trata de explicarlo, también sin éxito. Es más fácil adivinar por qué. Antes de esto, Peter recibió un consejo del villano de la película, el Dr. Otto Octavius. Recordemos esto para después.

Sucede el accidente, Spiderman detiene a Octavius, pero luego revive, ya conocen la historia. Luego él decide robar el banco, secuestra a la tía May, la única familia viva que Peter conoce, la mujer que lo ha dado todo por él. En una batalla súper épica, por supuesto. Logra rescatarla, pero en general, esto no evita de que los aspectos en su vida personal sigan fracasando. Y todo colapsa en la noche del planetario.

Peter estaba tomando fotos a gente de la alta sociedad neoyorkina, cuando conoce a la aclamada pareja de la noche: Mary Jane y John, el astronauta. Se quiere disculpar inútilmente otra vez, ella ya está cansada de él, entiende que él no quiere nada. Pero al menos ella quisiera que no dejen de ser amigos. que no le falle como Peter le dijo antes.

Para rematarlo, toda la noche lo matan de hambre. No puede tomarse ni siquiera un buen trago, sufre el rechazo definitivo de Mary Jane. Su mejor amigo lo encara y golpea en presencia de todos. Y por si fuera poco se entera que el amor de su vida se va a casar. Encima lo obligan a tomarles fotos. Una locura todo esto.

El Hombre Araña de nuevo se interpone entre ellos, ese es el verdadero triángulo amoroso. Si no le quiere explicar realmente lo que pasa, como mínimo que la entienda. Para empeorarlo más, Peter utiliza la torpe movida de dedicar poesía. O sea, tomó el consejo de un psicópata que intentó matar a su tía un par de escenas antes. En serio apoyo a Mary Jane en esta decisión, que siga con su vida. Le está yendo muy bien sin él. Su obra tiene éxito, es modelo, tiene un novio súper exitoso que la adora y que no es un chico de Queens que promete imposibles y solo es un asiento vacío.

Sin embargo, y este es uno muy grande. Cuando John anuncia a toda su gloria que se va a casar con ella, Mary Jane acepta pero solo para no sentirse sola. O sea, utiliza a un buen tipo como John con fines egoístas e impulsivos.

En una escena eliminada, Mary Jane conversa con su amiga en una tienda de zapatos tan gigante que te sirven champaña. Ella cuestiona la rapidez con la que Mary Jane aceptó casarse. Solo atina a decir “es que él me ama” y “mi padre dijo que nadie jamás me amaría”. Obviamente no son razones suficientes para casarse con nadie, tampoco lucía muy emocionada cuando solo dijo que “lo ama mucho”.

Gran escena eliminada

Para su amiga fue una respuesta hueca, no evidencia deseo, anhelo ni ilusión. Es una escena bastante intensa, no sé por qué la quitaron. Pero quién soy yo para cuestionar a Sam Raimi. Después de la noticia del planetario, vemos como Peter decide solo ser Peter Parker y ya no Spiderman. Su vida avanza mucho mejor, hace su tarea, vive más tranquilo, ayuda a su tía, puede al fin asistir a la obra de Mary Jane. 

Claro que Peter percibe esto como el máximo gesto de amor y por eso ella debe volver, estar juntos para siempre, vivir en un gran armario y volar. Fue un completo desperdicio, naturalmente ella termina rechazándolo. Peter está cambiando, es evidente, pero es que también esa fue una movida bien arrogante de su parte. Logra aún así causarle duda a Mary Jane.

Así pues, ella conversa con John, el astronauta. Es astronauta, recuerden. Peter no está invitado a la boda. Mary Jane no siente culpa. Se acerca a John y trata de imitar el beso inverso bajo la lluvia de la primera película. Entrando en terrenos más forzosos e incómodos. Ella está decepcionada porque no logra sentir lo mismo y llama a Peter. 

Quedan verse en un café. Es que, la mente nos juega trucos fueron sus palabras, “ahora quiero estar contigo”, ¿y qué responde Peter? “No, ahí nomás, amiga, ya no quiero”. Hasta este punto ya da cólera y risa a la vez. Nuevamente la trama sigue y nuevamente Mary Jane está en peligro. Aunque solo por esa vez y fue bastante genial.

Peter recupera sus poderes y vence al Dr. Octopus. Lo que ocasiona que le revelase su identidad secreta a Mary Jane. Entonces ella comprende por qué no pueden estar juntos. Siempre será Spiderman, lo que vuelve estar con Peter, imposible. La quiere proteger como a todos sus seres queridos. La responsabilidad de sus poderes, de ser firmes para hacer lo correcto y de renunciar aquello que más queremos, hasta nuestros sueños. 

Es más grande que cualquier otro asunto en su vida. Él decidió ese sacrificio máximo. Es el precio de ser un súper héroe. Hasta aquí es una tragedia con todas sus letras. Entonces, ¿cómo acaba? Llega el día de su boda, aunque algo no se siente bien. Con una gran antesala, una nota es entrega a su prometido, pero por su cara, ex prometido. Mary Jane corre llena de euforia irónicamente con música de boda. El brillo del Sol embellece su cabello. Su sonrisa infecta el ambiente y a un par de palomas.

Finalmente llega al ropero gigante de Peter, le pregunta: ¿acaso no mereces una vida plena. Ella ha tomado la decisión de seguir con él a pesar de todo. Afrontar esos riesgos juntos. “Aquí estoy parada en tu puerta, siempre he estado para en tu puerta, Peter” y “¿No es hora de qué alguien más te salve la vida?”. Líneas poderosas que justifican de alguna manera todo el torbellino de emociones que ha sido llegar a este momento. Ofrece la esperanza de que tal vez, solo tal vez, Mary Jane ha tomado la decisión correcta. Pero el último plano de la película es esa misma Mary Jane con cara de angustiada. La misma que tenía antes de fugarse de su boda. La película bien pudo terminar con el icónico balanceo de Spiderman por toda la ciudad, pero no. Se enfocó en ese gesto turbio, poco ilusorio, capaz de presagio. Y todo empeora en la próxima película como ya sabemos.

Sin embargo, hasta aquí es suficiente, ellos necesitan terminar. Al menos ir a terapia. Ambos tienen problemas graves que necesitan arreglar por su cuenta. Hubiera sido interesante ver una versión más madura y honesta para saber qué pasaba después. El espíritu de Mary Jane en los cómics era perfecto para Kirsten Dunst. Si miras Las vírgenes suicidadas sobre todo es como si ella estuviera predestinada a serlo. Aunque igual su mejor pareja en el cine es Gwen Stacy.

Un presagio


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